Immortalle
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Origen · Por qué Immortalle

En memoria de los que ya no están y siguen aquí.

Antes que nada, somos hijos y nietos de inmigrantes. Gente que un día empacó lo poco que tenía y cruzó fronteras para empezar de cero. Cuando migras, dejas atrás familia, casa, costumbres. Y nunca sabes si volverás a ver lo que dejaste.

Hace unos años murió nuestro tío Henry. Para nosotros fue un ser muy especial — de los que llenan una habitación con su sola presencia. No pudimos despedirnos en persona. La distancia, los papeles, los billetes que llegan tarde. Quedaron las últimas fotos, los últimos mensajes, y el recuerdo de quién era.

Un día estás, otro día no, y los abrazos que no diste se quedan colgando para siempre.

Años después, cuando arrancamos como autónomos y abrimos nuestra primera nave en A Coruña, apareció un gatito en la puerta. Le pusimos Hope. Esperanza, en inglés. Se quedó. Nos vio pasar de cero a algo. Nos acompañó cuando todo era incierto.

Hope murió hace poco. No sabíamos que iba a doler tanto.

Pero pasa algo curioso con quienes amas: cuando se van, su latido sigue. En las decisiones que tomas, en los nombres que pones, en lo que construyes con tus manos. La memoria no se va con el cuerpo. Se queda. Se vuelve inmortal.

Immortalle nace de ahí. De las flores que no se marchitan porque los recuerdos tampoco. De la idea de que lo que amas —gente, momentos, ausencias— se queda contigo siempre que lo lleves contigo.

En memoria de los que ya no están —
tío Henry · Hope · y de todos los que dejaron
una casa, una persona o un país atrás.

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